En Ada Sweet cada bebé reborn es fruto de un proceso delicado y lleno de detalle. Entendemos que lo verdaderamente especial necesita tiempo, paciencia y dedicación durante meses para alcanzar la calidad que nos caracteriza.

Nuestro compromiso es ofrecerte una obra de arte que trasciende lo inmediato, hecha con cariño, precisión y autenticidad.

Creamos cada bebé reborn con paciencia durante semanas para que tengas una pieza artesanal exclusiva y una experiencia llena de emoción. Nos hace felices ver sonrisas, despertar recuerdos y momentos de dulzura.

¿Quiénes somos?

Lo que hace especial a nuestro proyecto es que nace de la unión de tres generaciones de mujeres que comparten la misma pasión por el arte. Cada una aporta una visión distinta, construida a través de su talento y experiencia.

Yolanda es la artista detrás de los bebés reborn de Ada Sweet.

Es la única persona que trabaja en esa parte del proceso, y eso hace que cada bebé sea único de verdad. No entendemos nuestras muñecas como un producto en serie, sino como una pieza creada con intención y una búsqueda constante del realismo.

Con más de cincuenta años dedicados a la costura, Pilar confecciona cada prenda y complemento. Su experiencia aporta un nivel de acabado que convierte cada conjunto en una pieza tan especial como el bebé que acompaña.

Como directora creativa, Ada define el universo visual de la marca para trasmitir una estética reconocible a través del diseño de branding, fotografía y edición.

Más allá del resultado final, creemos que el proceso también forma parte de la experiencia. Por ello, a través de nuestras redes sociales abrimos las puertas de nuestro taller y compartimos el recorrido que existe detrás de cada proyecto.

Nuestro objetivo es preservar una manera de trabajar más pausada, donde el valor de lo hecho a mano por personas reales sigue teniendo un lugar en el mundo.

Se agrega pintura capa por capa para obtener el aspecto de un recién nacido. Usamos pinturas termosellables de alta calidad BC Heat Set Paints.

El cabello está injertado con mohair de alta calidad. Es un proceso largo que requiere paciencia, ya que se injerta un pelo por pinchazo con una aguja para lograr la apariencia más realista.

El cuerpo se rellena con ecovidrio para equilibrar el peso de manera realista. La cabeza también tiene peso, así que se cae hacia atrás al sostenerlo, como un bebé de verdad.

white wooden door

Nuestra filosofía

"Mi mayor deseo es que los niños no tengan miedo de ser auténticos. Quiero que jueguen, sueñen y conecten con su creatividad sin importar la edad. Que el amor por las muñecas y la imaginación no tenga límites, y que siempre puedan sentir que está bien expresar sus ideas y emociones.
Para mí, un bebé reborn no es solo un juguete, es una obra de arte que acerca a personas de todo el mundo a la belleza y a la paciencia de lo hecho a mano."

Ada Del Blanco

Co-owner & diseñadora

Nuestra historia

Nuestra historia comenzó con la inocencia de la infancia. Cuando yo tenía 9 años, todos los niños de mi entorno querían ser youtubers. Motivada por la curiosidad, le pregunté a mi madre si podía abrir un canal para subir vídeos. Tras investigar cuidadosamente las ventajas y desventajas de exponerme en internet, mi madre decidió permitírmelo siempre bajo su supervisión. Así nació mi primer espacio creativo.

Yo sentía una conexión muy especial con las cámaras, pero esa pasión empezó mucho antes. Desde los 5 años grababa todo lo que vivía: creaba pequeñas películas y episodios con mis muñecas, imaginando historias completas y dirigiéndome a un público invisible, sin siquiera saber de la existencia de las redes sociales. Salía a jugar al parque con mis amigos y llevaba conmigo mi Nintendo para grabar momentos, hacerles entrevistas y conservar recuerdos que luego me gustaba revisar. Lo hacía por puro amor a documentar la vida.

A pesar de mi inclinación por la grabación, mi vida no estaba marcada por las pantallas. Era una niña dedicada, una alumna aplicada que obtenía calificaciones sobresalientes, y siempre que terminaba mis deberes regresaba a mis juguetes.

Comencé en YouTube publicando tutoriales, manualidades y retos divertidos con mis vecinos.

Un día, recibí la primera petición de una seguidora de grabar con vídeos con un bebé reborn. En ese momento, yo no sabía lo que era, pero al descubrirlo nació una fascinación. Tras un par de años de ahorro, mi madre me regaló mi primer reborn.

La ilusión crecía, aunque los muñecos resultaban inalcanzables. Fue entonces cuando mi madre, guiada por su talento artístico, decidió aprender a crearlos. Primero fueron solo para mí, pero la demanda no tardó en llegar: personas de todo el mundo comenzaron a preguntar por ellos. Con el tiempo, se transformó en un pequeño negocio y, más tarde, en un proyecto de vida. Un oficio que viaja de madre a hija y que hoy, se ha consolidado como una empresa que envía muñecas a los cinco continentes, sin perder nunca la esencia de lo artesanal.